Jahara®

La técnica Jahara®, fue creada por Mario Jahara, de origen brasileño, pionero en la investigación de trabajos terapéuticos corporales tanto en el agua como en la tierra. Sus investigaciones lo llevaron a explorar técnicas orientales como el Zen Shiatsu —una disciplina que enseñó y acerca de la cual escribió y publicó dos libros—, la técnica Alexander y diferentes terapias acuáticas como Watsu y Water Dance.
Sin embargo la técnica Jahara es un arte terapéutico completamente original, basado en un trabajo muy preciso de alineación y conciencia corporal, así como en el reconocimiento y utilización de las propiedades físicas del agua.
Las sesiones, siempre renovadas, adaptadas a las personas y las circunstancias, constan de dos fases, una activa, en la cual el terapeuta asiste al receptor en su proceso de reeducación, con la herramienta de los “ejercicios activos”. Con la ayuda de flotadores para el equilibrio, o con una pareja, o contra la pared, se trata de enseñar al cuerpo que puede, mediante pequeños ajustes posturales, crear situaciones de gran bienestar y salud.
Guiado por las manos y las indicaciones del terapeuta, con un toque sutil en lugares claves, un lenguaje táctil dirigido al sistema nervioso, la persona explora y descubre nuevas posibilidades de sostenerse, moverse, equilibrarse, abrirse, desarrolla su sentido kinestésico.

La segunda fase, llamada pasiva o receptiva, consiste en dejarse llevar, flotando en el agua, en general con el soporte de un flotador debajo de las rodillas. Con los ojos cerrados y los oídos debajo del agua, el receptor entra en otro universo. Las claves que lo permiten son: privación de los sentidos que rigen nuestra orientación, movimientos “3D” en el agua, “fusión” con el elemento líquido cuya temperatura semejante a la del cuerpo permite que se desdibujen los límites entre lo que es el propio ser y el infinito, presencia e invisibilidad simultáneas del terapeuta.

El agua nos libera parcialmente de la gravedad. Todo lo que podemos percibir en el agua es de una índole mucho más sutil que lo que percibimos en la tierra, abriendo nuevos campos de exploración de la consciencia postural, con micro ajustes constantes y la selección fina de la musculatura que utilizamos para tal o cual movimiento o postura.

Al salir del agua, quedará el registro, la alineación, beneficiando la postura en cualquier otra actividad, reeducando al cuerpo en la tierra desde el trabajo en el agua.

Además del uso de las propiedades físicas del agua, quien practica o recibe Jahara entra en el mundo del Agua, del misterio, de los orígenes, liberando un potencial enorme el cual suele estar sumergido en el inconsciente. Emergen memorias antiguas, afloran imágenes y emociones olvidadas, es un reencuentro con el estado pre-verbal, un descubrimiento del vínculo entre los seres, basado en la absoluta confianza, como si fuéramos bebés en brazos de padres amorosos y respetuosos de nuestra libertad. Es también una exploración de estados de consciencia ampliados, abriendo el acceso a la sabiduría innata y profunda del elemento Agua…