Elemento Tierra | Escuela de Valerie Gaillard

Elemento Tierra

¿Qué está pasando con el elemento Tierra en esta época particular? 

Algunas de los temas principales asociados con este elemento según las Cinco Transformaciones son: 

Interdependencia – Cuidar – Dar y recibir – Nutrir y ser nutrido/a – Ser parte, sentirse parte, saberse parte – conectar con la realidad del presente, con los sentidos, con las necesidades reales – analizar la información que me llega y “digerirla” – vivir en abundancia con “todas mis relaciones”.

Ahora mismo está sucediendo algo que nos afecta profundamente: muchos seres humanos tenemos que replegarnos y disminuir nuestro “hacer”, encoger nuestro rango de movimiento sobre la faz de la tierra, quedarnos entre las 4 paredes de nuestra casa si tenemos el privilegio de disponer de una. Menos encuentros, más roce con los que están en nuestro propio hogar: primero con uno mismo, luego con la familia, humana y animal si hay mascotas, las cuales adquieren aun más relevancia. ¿Qué estamos haciendo? Básicamente cuidándonos. Cuidando a los demás. Algo relacionado con el elemento Tierra. 

Los cuidadores de la salud, médico/as, enfermero/as, pasaron a ser los verdaderos héroes del momento. En muchas ciudades el aplauso de reconocimiento a su trabajo adquirió un carácter ritual, cada uno desde su ventana o su balcón. 

El elemento Tierra de alguna manera, se está haciendo más presente también porque una de sus funciones es “igualarlo todo”, borrar las jerarquías. En la mayoría de las naciones de la tierra se han impuesto restricciones, igualando ciertos aspectos de las condiciones de vida de todos. El pensamiento: “ellos sí, nosotros no” dejó de tener valor, todos estamos igualmente expuestos. A la vez se hace presente para muchos una necesidad básica del elemento: la conexión real, sensorial, palpable, con los seres queridos. Los abuelos sufren por no poder tocar a sus nietos, las madres/padres sienten la falta del abrazo de sus hijos, las familias biológicas o elegidas extrañan sus encuentros alrededor de una mesa … 

Confinamiento

En nuestra psique, el elemento Tierra rige la función analítica de la mente, el pensamiento. La preocupación y la ansiedad indican desequilibrio en este elemento.

El equilibrio pasa por mantener la conexión mente-cuerpo o cuerpo-mente. Si la mente se aparta de las informaciones que le proporciona el cuerpo, tiende a volverse “loca”, es el mono que salta de rama en rama como dice la tradición hindú. En esta época, los seres humanos seguimos intercambiando frenéticamente información unos con otros a través de las redes de telecomunicación. De esa manera nos sentimos más acompañados. No se sabe qué va a pasar después, ni siquiera se sabe bien qué está pasando realmente. Llegan muchas noticias, recomendaciones, teorías, explicaciones, profecías, a veces contradictorias, en general preocupantes. 

En el marco del confinamiento nuestra mente corre el peligro de sobrecargarse, intentando asimilar toda la información que circula. Posiblemente surja la ansiedad, producto del exceso de actividad mental: “Qué está pasando, qué va a pasar, qué voy a hacer, cómo salimos de esta, qué nos están escondiendo, quién se salva, quién se beneficia etc?”. Todo el día podemos nutrirnos de lo que circula para comentar y enmarcar el presente: Fake news, explicaciones contradictorias, declaraciones sin fundamentos, ciencia, religión, estadísticas, cifras alarmantes…. Por otro lado imágenes del paraíso que creíamos perdido y parece estar resurgiendo, cielos limpios, atmósfera sin contaminación, regreso de animales “salvajes”… 

Y sí… parece que el planeta, Gaia, la madre tierra, suspira aliviada. Tregua. La juventud había desfilado en meses y años anteriores con grandes banderolas vaticinando “no hay planeta B.” Múltiples advertencias de todo tipo se habían manifestado. Pero. En el fondo los seres humanos – casi sin excepción-  seguían sintiendo que eso que llamaban “la tierra” les pertenecía. Hagamos un salto para atrás en el tiempo para intentar entrar en sintonía con otra manera de concebir la vida y la relación ser humano/tierra, tierra/ser humano. 

La cosmovisión de los antiguos sabios del Tao propuso hace varios siglos una mirada que rige la medicina china y uno de sus retoños, el shiatsu. Primer postulado: todo está interconectado. Segundo: todo está en movimiento. 

En el centro de los 5 elementos, la Tierra. Rodeada por el Agua, el Árbol, el Fuego y el Metal. En cada ser interactúan los cinco elementos. La Tierra, en calidad de centro, proporciona equilibrio. Si como ser humano vivo en la conciencia de la interconexión y no me aferro a nada de lo que “tengo”, si como ser humano participo del universo nutriendo y siendo nutrido, habré entendido algo de mi propósito, del aspecto “tierra” de mi alma. Principal acción del elemento Tierra: cuidar, equilibrar. La idea de que algo sea “Mío” no entra aquí. Es mío en la medida en que el equilibrio me pide que lo cuide. Qué cuide mi cuerpo, alimentándolo, respetándolo, encontrando la forma de satisfacer sus necesidades. Que cuide mi mente, con las mismas premisas. Que cuide de mis relaciones. ¿Quienes son? La lista es infinita. Incluye a todos los seres, el patrimonio, la atmósfera, el agua, hasta los objetos… y por supuesto la tierra misma. 

El aprendizaje por el cual me guía el elemento Tierra implica el desarrollo de mi conciencia terrícola, el valorar mi cuerpo y cuidarlo, el valorar la vida y cuidarla, bajo todas sus formas, el saber que si sigo actuando como si la Tierra fuese apenas una bola inerte sobre la cual camino y que puedo manipular a mi antojo… ¡peligro! En las circunstancias tan particulares del momento, abril 2020 en nuestros calendarios occidentales, la invitación del Elemento Tierra quizás sea más palpable que nunca: conecta tu mente con tu cuerpo, desarrolla la empatía real con todo y todos, cuida de todas las manifestaciones de la vida porque nada es “tuyo”, busca maneras de dar a luz a esa inteligencia vincular que probablemente sea la única salida para que la Tierra no nos borre de su faz, a nosotros los humanos que nos creemos tan especiales, como si fuéramos nosotros el centro mismo del sistema solar, de la galaxia, del universo… 

Directora de la Escuela, apasionada de los viajes y las terapias, la enseñanza y el ser humano, con sus múltiples capas, su cuerpo y su espíritu, su grandeza y sus miserias.

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